¿Qué pasa cuándo no alcanzamos a regresar a nuestra casa para comer sano? El trabajo nos agobia, los pendientes se acumulan y nos impiden poder llegar a casa para comer con la familia. Lo más fácil en estos casos es ir a cualquier puesto de comida que nos encontramos en el camino, taquitos, hamburguesas y pizzas son sólo algunos antojitos que se cruzan en el camino y esto nos hace preguntarnos una y otra vez ¿por qué lo más rico es lo que nos hace más daño?.
Si no tenemos otra opción más que comer en un lugar que no sea nuestra casa, tratemos de evitar, para empezar, las comidas rápidas. Si algo hay en las calles hoy en día son locales de comida casera. Al entrar a uno de estos lugares y ver el menú del día, hay que tener en cuenta el evitar los excesos de grasa, pensar que de lo que hay es lo que menos grasa puede tener.
Un tip importante es pedir de uno a dos vasos con agua para tomar antes de la comida. Así sentiremos menos ansiedad de hambre logrando comer en menor cantidad. Esto se puede llevar a cabo siempre, comamos o no en casa.
La clave para no ganar kilos al comer fuera de casa es evitar los excesos de grasa, como mencionaba antes, y no tomar bebidas azucaradas. Tampoco debemos abusar del consumo de pan y tortillas. Dos tortillas con la comida son más que suficiente. Tampoco debemos aprovechar la extensa variedad de postres que nos puedan ofrecer, todo moderado. Toda comida es mejor si va acompañada por una porción de verduras, que por supuesto podemos encontrar fácilmente en los restaurantes de comida casera.
Otra opción, que puede sonar más difícil pero no imposible, es llevar comida si ya sabemos que no podemos regresar a nuestra casa a comer y claro, si tenemos en donde poder calentarla en nuestro trabajo. Así que tal vez suene difícil, muchos pondrán peros y pretextos pero si se puede comer sano fuera de casa y que mejor si completamos nuestras comidas con una rutina de ejercicio, aunque sea caminar un poco al día. |